Viajar a Europa y dentro de ella está experimentando rápidos cambios, con la expansión de aeropuertos, puertos, pasos fronterizos terrestres y sistemas biométricos. Simultáneamente, también se están transformando importantes normas de viaje.
Anteriormente, los gobiernos actuaron para modernizar los controles fronterizos en preparación del despliegue del sistema de Entrada/Salida de la UE. En particular, la UE también pospuso el lanzamiento de la autorización de viaje ETIAS. En conjunto, estos dos sistemas representan un cambio significativo en los viajes europeos.
Con esta nueva tecnología, los viajeros pueden esperar nuevas normas de entrada y salida. Mientras tanto, las rutas terrestres se enfrentan a una aplicación más estricta con la nueva cooperación transfronteriza. Por tanto, los viajeros y los operadores turísticos deben prepararse para un meticuloso periodo de transición.
Revisión de las fronteras europeas
En el centro de estos cambios se encuentra el Sistema de Entradas y Salidas, o SES. En concreto, el sistema registrará digitalmente las entradas y salidas de los viajeros extracomunitarios.
En consecuencia, en lugar de sellos de pasaporte, el SES se basará en huellas dactilares e imágenes faciales. Los funcionarios afirman que el cambio mejora la precisión y la seguridad. Sin embargo, también requiere enormes mejoras de infraestructura.
Por ahora, la Comisión Europea prevé que la EEE sea plenamente operativa en 2026. Por tanto, los Estados miembros se apresuran a preparar los puntos de control. Hasta ahora, los aeropuertos y puertos son los que se enfrentan a la presión más inmediata.
Según las estimaciones de la UE, la SES afectará a más de 700 millones de cruces de fronteras al año. De ahí que esta magnitud explique la urgencia de las recientes inversiones.
Importante actualización biométrica de Bruselas
En concreto, una de las mejoras más visibles se produjo en el aeropuerto de Bruselas. En enero, el aeropuerto completó una amplia revisión del control fronterizo.
En particular, el proyecto añadió 61 quioscos de inscripción biométrica de autoservicio y 36 puertas electrónicas automatizadas. Además, los funcionarios instalaron 12 nuevas cabinas con personal. En general, el objetivo es gestionar sin problemas la primera inscripción biométrica.
Las autoridades aeroportuarias invirtieron unos 24 millones de euros en la mejora. Como resultado, el aeropuerto de Bruselas figura ahora entre los más preparados para la EEE de Europa.
Según un portavoz del aeropuerto de Bruselas, el sistema se sometió a pruebas de estrés utilizando volúmenes máximos de pasajeros.
Sin embargo, los funcionarios advirtieron de esperas más largas durante el despliegue inicial. Por ello, los viajeros que lleguen por primera vez pueden necesitar varios minutos para registrar los datos biométricos. Por tanto, se animará a llegar pronto durante los periodos punta.
Los puertos españoles amplían los controles biométricos
Los aeropuertos no son el único foco de atención en Europa. De hecho, España también está ampliando las fronteras biométricas a los puntos de entrada marítimos.
Actualmente, la empresa tecnológica Inetum está instalando escáneres en dos puertos del sur. Concretamente, los puertos de Algeciras y Tarifa gestionan un intenso tráfico de transbordadores procedentes del norte de África.
Juntos, los puertos procesan a millones de pasajeros cada año. Ahora, utilizarán el reconocimiento facial y la captura de huellas dactilares conforme a las normas del SES.
Según Biometric Update, el proyecto incluye quioscos de pasaportes y terminales de autoservicio. Es importante destacar que la financiación de la UE apoya el despliegue por fases.
Pero los funcionarios españoles ven en los puertos una laguna crítica en materia de seguridad. A diferencia de los aeropuertos, los transbordadores suelen mezclar vehículos, carga y pasajeros a pie. Por tanto, se consideran esenciales unos controles biométricos coherentes.
En conjunto, la medida refleja una estrategia más amplia de la UE. La biometría cubrirá por igual las fronteras aéreas, marítimas y terrestres. Así que, en la práctica, ningún punto de entrada quedará exento.
Hungría y Austria refuerzan su cooperación
Mientras que la tecnología domina los aeropuertos, las fronteras terrestres dependen de la coordinación. En enero, Austria y Hungría actualizaron un acuerdo bilateral sobre tráfico fronterizo.
En particular, el acuerdo ajusta las patrullas conjuntas al Código de Fronteras Schengen modernizado. En consecuencia, permite operaciones policiales transfronterizas a menos de 10 kilómetros de la frontera.
En particular, los funcionarios pueden utilizar ahora escáneres biométricos portátiles que se conectan directamente al EES y al Sistema de Información de Visados.
Los funcionarios afirman que los cambios mejoran los tiempos de respuesta. Además, reducen la duplicación entre autoridades nacionales.
Sin embargo, los grupos de defensa de las libertades civiles mantienen la cautela. Sostienen que los controles biométricos móviles requieren una supervisión estricta. Hasta ahora, los gobiernos insisten en que se mantengan las salvaguardias.
Los cruces terrestres representan una parte importante del movimiento regional. En 2024, Austria registró más de 40 millones de cruces de fronteras terrestres. Ese volumen subraya por qué es importante la cooperación.
Calendario revisado para la ETIAS
Mientras el SES avanza, el ETIAS se enfrenta a otro retraso. El Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes no se pondrá en marcha hasta finales de 2026.
El ETIAS se aplicará a los viajeros a Europa exentos de visado, incluidos los ciudadanos de EE.UU. y del Reino Unido. Los solicitantes necesitarán una autorización en línea antes de viajar. La autorización tendrá una validez de tres años.
Por ahora, los viajeros pueden seguir entrando sin ETIAS. Esto supone un alivio a corto plazo para los turistas y los viajeros de negocios. Sin embargo, la incertidumbre complica la planificación a largo plazo.
No obstante, el retraso refleja dependencias técnicas.
En general, las compañías aéreas y los operadores turísticos acogen con satisfacción la pausa. Pero temen que el solapamiento de los lanzamientos de los sistemas pueda perturbar los viajes de verano. Por tanto, escalonar el lanzamiento reduce el riesgo.
Qué deben esperar los viajeros a Europa en 2026
A pesar de los retrasos, el cambio es inevitable. Pronto, el registro biométrico será obligatorio para la mayoría de los visitantes no comunitarios. Al principio, los trámites fronterizos pueden parecer más lentos.
Con el tiempo, la automatización debería acelerar la repetición de los cruces. Los funcionarios de la UE calculan que los tiempos de tramitación podrían disminuir un 30% tras la estabilización. Por tanto, esta eficacia sigue siendo el objetivo a largo plazo.
Por ello, los viajeros deben preparar los documentos con antelación. Además, también deben seguir las orientaciones oficiales antes de partir. Los aeropuertos recomiendan cada vez más llegar antes durante las fases de despliegue.
Para los viajeros frecuentes, la adaptación será clave, ya que la biometría sustituirá a los controles manuales en toda Europa. Una vez completadas, las fronteras tendrán un aspecto muy diferente.
Las fronteras de Europa entran en un año decisivo
Europa se adentra en su mayor transformación fronteriza en décadas. La biometría es ahora el anclaje de la seguridad, la eficacia y la precisión de los datos.
Al mismo tiempo, los retrasos demuestran que la modernización no es sencilla. De ahí que los gobiernos deban equilibrar la tecnología, la privacidad y el flujo de pasajeros.
A medida que se acerque 2026, los viajeros notarán la diferencia. Las fronteras europeas son cada vez más inteligentes, estrictas y digitales.
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