La implantación del SES en Europa se tambalea porque Grecia exime a los viajeros del Reino Unido

El nuevo Sistema Biométrico de Entrada/Salida de Europa provoca el caos aeroportuario y grandes retrasos. Los viajeros se enfrentan a colas de horas y pierden vuelos.

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Introducción: Un sistema bajo presión

El nuevo SES (Sistema de Entradas y Salidas) de Europa ha provocado trastornos generalizados a las pocas semanas de su pleno despliegue.

En general, el sistema biométrico fronterizo pretende modernizar los viajes. Pero en su fase inicial, los aeropuertos ya están sufriendo un impacto significativo.

Mientras tanto, los viajeros del Espacio Schengen se enfrentan a largas colas, pérdida de vuelos y creciente frustración.

En consecuencia, transportistas, gobiernos y pasajeros cuestionan la estrategia de implantación.

¿Qué es la EEE y por qué es importante?

El SES sustituye el sellado del pasaporte por el registro biométrico para los visitantes no comunitarios.

Concretamente, los viajeros deben escanear sus huellas dactilares y sus datos faciales en los puestos de control fronterizos.

En teoría, el sistema mejora la seguridad y hace un seguimiento más preciso de los rebasamientos.

Sin embargo, las condiciones del mundo real han puesto de manifiesto graves lagunas operativas.

Según las estimaciones de la UE, cada registro debería durar unos 70 segundos en condiciones óptimas.

Sin embargo, en la práctica, los plazos de tramitación suelen alargarse mucho más.

Aeropuertos bajo presión

Los aeropuertos de toda Europa se esfuerzan por gestionar el aumento de la demanda de procesamiento.

Por ejemplo, los informes indican colas de entre dos y cuatro horas en los principales centros.

En Milán, el hacinamiento en las zonas de registro ha suscitado preocupación por la salud.
Según los informes, algunos pasajeros se desmayaron mientras esperaban en las apretadas colas.

Del mismo modo, los aeropuertos franceses se han enfrentado a retrasos cada vez mayores, ya que los sistemas no consiguen mantener el ritmo.

Mientras tanto, la escasez de personal y el mal funcionamiento de los quioscos siguen ralentizando las operaciones.

Los viajeros también informan de repetidos registros debido a errores del sistema.
En consecuencia, los tiempos de espera aumentan aún más durante las horas punta de viaje.

Las compañías aéreas y la industria contraatacan

Las compañías aéreas no han tardado en expresar su frustración por lo que consideran una implantación precipitada.
En particular, Ryanair ha instado a las autoridades a suspender lo que ha calificado de controles «a medias» en Francia.

«A pesar de saber desde hace más de tres años que el SES sería plenamente operativo a partir del 10 de abril de 2026, las autoridades francesas no han garantizado la dotación de personal adecuada, la preparación del sistema ni la existencia de quioscos», rezaba un comunicado de la compañía aérea.

Esta declaración refleja preocupaciones más amplias del sector sobre la experiencia de los pasajeros y la eficacia operativa.

Además, los operadores aeroportuarios advierten de la sobrecarga del sistema durante la ajetreada temporada de verano.

Por ello, muchos piden una flexibilidad temporal o una aplicación escalonada.

Despliegue desigual en Europa

La implantación de la EEE no ha sido coherente en todos los países Schengen.
Por ejemplo, Grecia ha optado por suspender los controles biométricos para algunos viajeros del Reino Unido.

Mientras tanto, España se enfrenta al escrutinio sobre si ha implantado plenamente el sistema en la fecha prevista.

Del mismo modo, Francia sigue teniendo dificultades para preparar las infraestructuras de los principales aeropuertos.

Este enfoque desigual ha creado confusión a los viajeros que se desplazan entre países.

Como consecuencia, los pasajeros suelen encontrarse con procedimientos diferentes en cada frontera.

Impacto en el viajero: Retrasos y frustración

El impacto humano del despliegue ha sido significativo.

Muchos viajeros llegan ahora a los aeropuertos hasta cuatro horas antes de la salida.

Aun así, algunos siguen perdiendo vuelos debido a los largos plazos de tramitación.

Además, las familias y los pasajeros de edad avanzada se enfrentan a mayores dificultades para navegar por el sistema.

Los costes inesperados también aumentan la frustración.

Los vuelos perdidos y los gastos de cambio de reserva pueden ascender a cientos o incluso miles de dólares.

Además, la falta de orientación clara hace que los viajeros no sepan a qué atenerse.

Esta falta de comunicación agrava aún más los retrasos y la ansiedad.

Debate político y normativo

El despliegue ha desencadenado un debate político en toda Europa.

Los críticos sostienen que el sistema da prioridad a la vigilancia sobre la eficacia.

Algunos responsables políticos también han expresado su preocupación por la privacidad de los datos biométricos.
Mientras tanto, los gobiernos deben equilibrar los objetivos de seguridad con los ingresos por turismo.

El turismo sigue siendo un motor económico clave para muchos países de la UE.

Por lo tanto, una interrupción prolongada podría tener consecuencias económicas más amplias.

¿Se puede arreglar el sistema?

Los funcionarios de la UE mantienen que la EEE se estabilizará con el tiempo.

Sostienen que las primeras perturbaciones son típicas de los sistemas digitales a gran escala.

Las soluciones a corto plazo incluyen aumentar el personal y mejorar las infraestructuras.
Además, algunos países pueden reducir temporalmente los controles biométricos.

Sin embargo, el éxito a largo plazo depende de una aplicación coherente en todos los Estados miembros.

Sin coordinación, es probable que persistan las ineficiencias.

Conclusión: Una prueba crítica para Europa

La EEE representa un cambio importante en la forma en que Europa gestiona sus fronteras.

Sin embargo, su problemático lanzamiento pone de manifiesto los retos de la transformación digital a gran escala.

A medida que se acercan los viajes de verano, aumenta la presión para resolver los problemas actuales.
En última instancia, el éxito del sistema dependerá de unos ajustes rápidos y una comunicación clara.

De lo contrario, la EEE corre el riesgo de convertirse en un cuento con moraleja más que en un éxito de modernización.

Foto de Arno Senoner en Unsplash

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